martes, 24 de septiembre de 2013

Sobre la la caza, la extinción y la reintroducción del venado (Cervus elaphus) en Redes...


Por antonomasia, los principales mamíferos cinegéticos son los artiodáctilos, tanto por su aprovechamiento ancestral como fuente de carne para los pueblos primitivos de cazadores, como por su papel posterior de complemento nutricional para las sociedades agrícolas. Miles de años después, al final de la dominación romana, el derecho germánico introducido en la Península por los pueblos nórdicos ocupantes consideraba la caza como potestad del rey, privilegio que se perdió en el tiempo diluido en concesiones a los nobles o a las órdenes religiosas. La pretendida restricción se prolongó hasta 1837, aunque su reforma definitiva devino en la Ley de Caza de 10 de enero de 1897, fundamentándose el derecho de caza en atributo de la propiedad.

            Aun a pesar de las leyes destinadas a la protección de la caza desde los fueros y pragmáticas medievales, en los que se establecen zonas restringidas a la práctica cinegética, periodos de veda, días de fortuna y prohibición de determinadas técnicas venatorias, el detrimento de éstas en la Cordillera Cantábrica debió ser moneda común, ya que en la Junta General del Principado de 3 de septiembre de 1623 se señala que “hay muchas personas que caçan y pescan libremente y en esto a habido y ay mucha desorden, a cuya causa se halla muy poco caza y pesca y se espera abra menos”. Esa situación desembocó en la desaparición en el área cantábrica de dos especies de gran interés cinegético: el venado y la cabra montés.

            El venado fue muy perseguido en Asturias en los últimos siglos, como importante fuente de carne en tiempos de agricultura de subsistencia y por la utilidad de sus cuernas en la manufactura de utensilios de uso diario, como mangos de herramientas, piezas para los carros, etc. Tal fue así que acabó por desaparecer en las montañas al del Norte peninsular en la transición del siglo XIX al XX. En Asturias, donde ya era escaso a lo largo del XIX, su menguada población se escindió en dos grupos, uno en la zona oriental (Cabrales y Peñamellera), que posiblemente desapareció el primero al quedar completamente aislado al Norte de los Picos de Europa, y otro al sudoeste (Cangas del Narcea, Somiedo y Degaña), el más importante por su continuidad con los montes del Bierzo y adentrándose en las provincias de Lugo, Orense, León y Zamora. A este núcleo pertenecían los últimos “venados caballares”, mayores que los actuales según el recuerdo de la tradición. Los últimos ejemplares aborígenes fueron cazados en Degaña en la primera década del siglo XX.

            Si bien la reintroducción, a mediados del pasado siglo, de la cabra montés resultó un rotundo fracaso y la del gamo sólo prosperó en la Sierra del Sueve,  la suelta de venados en distintos puntos de la geografía asturiana obtuvo mejores resultados de los esperados, ya que de un centenar escaso de ejemplares liberados se ha llegado a la población actual. Según los datos de la Sociedad Astur de Caza y de la Consejería, en su momento, de Agricultura y Pesca, el primer enclave de suelta en nuestra región fueron los montes de Caleao (Caso), donde en 1952 se liberaron 17 ejemplares traídos Quintos de Mora (Toledo). Ese mismo año se hizo lo propio con idéntico número de animales en el bosque de Peloño (Ponga). Ocho años después, en 1960, se produjo una nueva suelta de 3 ejemplares en los montes de Redes. Se pudo constatar que los individuos reintroducidos en Ponga se expandieron hacia los montes de Caso, así como los liberados en Caleao colonizaron los montes del vecino concejo de Aller. En años posteriores, hasta comienzos de los setenta, otra docena de reintroducciones se llevaron a cabo en distintos puntos de la geografía asturiana (Nava, Piloña, Proaza, Somiedo, Parque Nacional de Covadonga, Colunga, Ibias) con mayor o menor éxito.

            Hoy, desde la administración autonómica, se propone una densidad umbral óptima de ciervos de 5-6 individuos por cada 100 Ha. Apunto también el dato de que a la fecha, en el Parque Natural de Redes, formado por los concejos de Caso y Sobrescobio, se estiman densidades de entre 3,1 y 4,1 individuos por cada 100 Ha, pero esas cifras se elevan hasta los 27 en el Parque Nacional de Picos de Europa.


Sobre la berrea y la reproducción del venado (pinchar aquí).
Sobre la cuerna del venado: descorreo, escoda y desmogue (pinchar aquí).


Deer and Deer Hounds in a Mountain Torrent (1832), por Sir Edwin Henry Landseer. Óleo sobre lienzo, 40.5x90.8 cm, en la Tate Gallery de Londres.

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