domingo, 11 de diciembre de 2011

Sobre la Cumbre del Clima en Durban: fiasco, más capitalismo y apartheid climático...

Ya en tiempo de descuento y cuando parecía irremediable el fracaso de la cumbre del clima celebrada en Durban, Sudáfrica, los representantes de los 192 países que han asistido a la conferencia auspiciada por la ONU aprobaron hoy prorrogar los compromisos establecidos en el Protocolo de Kioto, después de dos semanas de negociaciones arduas y en la sesión plenaria del segundo día adicional de conversaciones para tratar de salvar la conferencia.


Holding a Bowl of Dust, obra de Ashley Cecil, encargo de Oxfam América en el marco
de un proyecto global de arte que relaciona la pobreza con el cambio climático.


El acuerdo alcanzado es oscuro. En síntesis, además de mantener los límites actuales vinculantes a las emisiones, se ha conseguido aprobar una vaporosa e inconcreta hoja de ruta hacia “un futuro protocolo, otro instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal” en el que se debería concretar las medidas contra las emisiones mundiales de CO2. En este designio están todos los países, incluidos China y EEUU, que son en conjunto responsables de la mitad de CO2 antropogénico. Ese acuerdo, todavía abstracto y carente de precisiones, se empezaría a negociar el año próximo y se firmaría en 2015, para entrar en vigor a partir de 2020.

Como en cumbres anteriores, el problema que frena los logros, y que sigue sin resolverse, es el de la relación de poder entre los países desarrollados y los que están en vías de serlo. Como parece lógico, un freno indiscriminado a la contaminación limitaría el crecimiento de los pobres, sin tener en cuenta que la mayor parte de la contaminación acumulada –de la concentración de gases invernadero- ha sido emitida por los ricos, cuyas tecnologías les permiten reducir sus emisiones sin renunciar al crecimiento.

La prórroga del Protocolo de Kioto, que expira en 2012 y que hoy por hoy es el único vinculante para frenar las emisiones de dióxido de carbono, estará en vigor entre 2013 y 2017 ó 2020, aunque la fecha final definitiva se decidirá también el año próximo en otra cumbre, en Qatar. Pero Kioto, en la actualidad, sólo afecta a la Unión Europea, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza y Australia, un conjunto de países que apenas representa el 15% de las emisiones mundiales. Esta paupérrima realidad pone de manifiesto lo lejos que se está todavía en la sociedad globalizada de alcanzar un consenso útil y necesario para frenar significativamente la destrucción del planeta.

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